Otro día más... la monotonía absorbe al ser humano día a día... la rutina se alza con el poder. Nos levantamos, nos aseamos, nos vamos a trabajar y al final del día la única recompensa que recibimos tras tan duro día es un rato de televisión donde no se ve otra cosa que superficiales programas del corazón, como si no tuviesemos bastantes problemas como para preocuparnos por las vidas de los famosos.Nuestra auténtica recompensa es ese final del día en el que cada uno se mete entre las sábanas de su mullida cama y cierra los ojos para olvidar el día pasado y esperar que el día siguiente nos ofrezca algo más que el anterior.
Desgraciadamente rara vez sucede algo interesante, porque nos quedamos de brazos cruzados esperando que ese "algo" que cambie nuestras vidas venga a nosotros en vez de salir en su busca. Estamos desesperados por vivir nuevas aventuras, pero cuando por fin debemos poner la carne en el asador y dejar atrás la seguridad y rutina de nuestras vidas no somos capaces, así que nos amargamos y nos lamentamos de todo aquello que no hemos hecho para ser más felices.
Soñamos con que nos toque la lotería, con las ansiadas vacaciones de verano, con cualquier via de escape que haga menos doloroso ese día a día de nuestras vidas. Nos aferramos a la vida, pero somos incapaces de vivirla y mucho menos de disfrutarla.




